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La piel es el órgano más grande de todo el cuerpo, a su vez el más expuesto de manera directa a diferentes agentes externos como cambios climáticos, polvo, los rayos UV y un inadecuado uso de productos corporales y/o faciales. Aunque la piel tiene una increíble capacidad para mantenerse, resistir el sol, el viento, el agua y muchos tipos de malas prácticas como los tatuajes o la higiene excesiva, es presa de muchos desarreglos, infecciones y enfermedades.
Seis centímetros cuadrados pueden albergar hasta seis millones de bacterias. Los problemas emocionales también pueden provocar problemas en la piel.
La piel de un adulto medio cubre casi dos metros cuadrados, pesa algo más de dos kilos y medio y muda alrededor de diecinueve kilos de células muertas a lo largo de la vida. Por ello, es importante dar un cuidado acorde a las diferentes etapas de la vida. Recordemos que la edad y el sexo de la persona son agentes de mucha influencia de manera positiva o negativa en la apariencia áspera o delicada, suave o arrugada de la piel.
Al no recibir un adecuado cuidado la piel puede comenzar a presentar diferentes problemas entre los más frecuentes son:
- Infecciones víricas
- Ezcemas
- Psoriasis
- Acné
- Infecciones por hongos
- Cáncer de piel
- Urticaria
- Alopecia
- Lunares
«El mayor riesgo para la piel es el exceso de luz solar, que puede llegar a provocar el envejecimiento prematuro o incluso cáncer de piel».

No solo es importante cuidar nuestra piel por razones de estética. Entre otras funciones, este órgano:
- Proporciona una barrera frente a los productos químicos nocivos, el calor y el frío, los microorganismos dañinos y las radiaciones solares.
- Nos ayuda a mantener el balance hídrico del organismo.
- Es el encargado de la correcta percepción del tacto, la presión, la temperatura y el dolor, a través de sus receptores.
¿Qué tipos existen?
El tipo de piel de cada persona está determinado, sobre todo, por el tipo de fluido que las glándulas sudoríparas y sebáceas que la componen segregan para mantenerla húmeda.
- Si esta secreción es más bien acuosa, estaremos hablando de una piel seca o normal.
- Si es oleosa, se tratará de una piel grasa.
- Cuando hay un equilibrio en estos fluidos, se habla de piel mixta.

La piel es tan maravillosamente autosuficiente que podemos llegar a pensar que la tenemos garantizada para siempre o que podemos abusar de ella sin problemas. Pero merece y requiere de cuidados adecuados, principalmente a medida que nos hacemos mayores.

10 consejos para cuidar la piel
Unas sencillas pautas de higiene y cuidado diario te permitirán disfrutar de una piel más sana y cuidada.
- 1. Transforma en un hábito la higiene diaria de tu rostro.
Es fundamental que limpies tu cara dos veces al día –por la mañana y antes de acostarte-, con el fin de eliminar toxinas y maquillaje. Para que esta limpieza sea efectiva y no agresiva, debes utilizar productos específicos para el rostro.
- 2. Nutre la piel en profundidad.
La hidratación constituye otra de las claves de una piel sana y elástica, no solo en el rostro, sino en todo el cuerpo. Para hacerlo correctamente debes elegir leches hidratantes que se adapten a tu tipo y aplicarlas diariamente mediante suaves masajes.
- 3. Bebe agua de manera abundante.
El agua mantiene la piel hidratada y te ayuda a eliminar toxinas. Por si fuera poco, contiene nutrientes, vitaminas y minerales excelentes para la piel como el calcio, el magnesio y el sodio. El truco está en ingerir líquidos regularmente y sin esperar a tener sed.

- 4. La edad influye.
Las necesidades de tu piel evolucionan con la edad: si eres joven, demandará sobre todo hidratación y fotoprotección. Y conforme vas cumpliendo años, debes dedicarle más tiempo, cuidados antioxidantes y una buena dosis de nutrición.
- 5. Ellos también.
Esta no es una cuestión exclusivamente femenina. Una piel luminosa es signo de buena salud y la población masculina también debe ser consciente de la necesidad de hidratar, nutrir y proteger del sol la piel, especialmente la del rostro.
- 6. Fotoprotección durante todo el año.
No solo en verano debes resguardar la piel de las radiaciones solares; también tienes que tomar precauciones el resto del año y en zonas de montaña. Junto a los correspondientes fotoprotectores de alta graduación, serán bienvenidas gafas de sol, gorros y sombreros. Las zonas de la cara donde más frecuentemente aparecen las lesiones provocadas por el sol son la nariz y los labios, por lo que deberás prestar especial atención para aplicar el fotoprotector y utilizar un protector labial con SPF alto.

- 7. Vigila la aparición de manchas.
Frecuentemente producidas por una incorrecta exposición al sol, has de mantenerte alerta frente a las pigmentaciones con el fin de evitar su extensión u oscurecimiento. Sobre todo, no olvides que no existe mejor medicina que una buena prevención. También debes prestar atención a las pecas y lunares y, en caso de percibir variaciones importantes en su tamaño o color, acudir a un dermatólogo.

- 8. Mima tus manos.
La delicada piel del dorso es una de las partes del cuerpo que más refleja la edad. Y al estar tan expuestas al sol deberás hidratar y proteger tus manos constantemente.
- 9. Cuello y escote también existen.
Su piel es muy fina y está muy expuesta a las agresiones del entorno. Limpieza, hidratación, nutrición y fotoprotección constituyen de nuevo las claves para que esta parte de tu cuerpo se mantenga elástica y firme.
- 10. Toma precauciones con piercings y tatuajes.
Si decides hacerte uno, siempre debes hacerlo en establecimientos que cumplan estrictas medidas de higiene para evitar infecciones y otras complicaciones. Además, deberás realizar todos los cuidados posteriores para que el tejido cicatrice de manera adecuada.
